Déjame adivinar: piensas que tu éxito es un golpe de suerte, temes fracasar en tu proyecto o que otros piensen que no eres lo suficientemente bueno/a en lo que haces o que la imagen que muestras no es la verdadera…en fin, que eres un/a impostor/a.

¿La he clavado? Entonces puede que formes parte del 70% de la población mundial que haya vivido el Síndrome del Impostor. Incluso famosos como Emma Watson, Neil Amstrong, Kate Winslet o la misma Michelle Obama han admitido haber sentido estas características y algunas otras. Como verás, las estadísticas también arrojan que las mujeres solemos ser más propensas a ello.

Este “Síndrome del Impostor” no es otra cosa que la sensación de de no merecer la posición que obtiene a nivel laboral, académico o social. No es el caso de un trastorno psicológico, por esa razón no aparece en el DSM – V (Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales). Hablamos más bien de un fenómeno psicológico que parece ser vivido por las personas que tienen mayor potencial. Puede tener diferentes orígenes o incluso aparecer de maneras puntuales.

Un poco de historia…

Este término fue acuñado por las psicólogas Pauline Clance y Suzanne Imes en 1978 al notar en los alumnos más destacados le mencionaban los mismo síntomas no merecedores de sus logros.

Entonces puedes dejar de preocuparte, ya sabes que se vive hasta en las mejores familias y que puede ser superado. Ahora es tiempo de conocerlo un poco más y tomar acciones al respecto.

Lo cierto es, que cuando hablamos del Síndrome del Impostor nos referimos a las inseguridades que tenemos de nuestras propias habilidades y la poca valoración de nuestro esfuerzo. Afecta notablemente nuestra vida laboral/académica, social, emocional, mental y hasta nuestra salud. Nos bloquea, nos obliga a ser perfectos y no merecedores de éxito. Es decir que no es poca cosa.

¡Sácale provecho!

En este artículo no quiero hablarte de como “combatirlo”, más bien quisiera que aprendieras de él para mejorar. Vamos a ello.

Lo primero que haremos es ponerle un nombre o un mote (por ejemplo el Villano), y de ahora en adelante nos referiremos a él de esa manera. ?‍♀️?‍♂️

Será necesario que ubiques cuándo sale a relucir y qué es lo que hace. Cómo nos afecta y qué sentimos. Es decir que necesitaremos conocerlo como a nosotros mismos (bueno, de hecho forma parte de nosotros).?

Te comparto un cuadro donde podremos ver la otra cara de la moneda del síntoma? . Se puede manifestar de diferentes formas, sin embargo te servirá de referente para “darle la vuelta a la tortilla” con los que suelas tener:

SíntomaProvecho
Compararnos con otras personas.En lugar de compararte, admira a esa persona: observa qué hizo y cómo lo hizo para tener éxito.
Ser perfeccionistasConoce tus fortalezas y llévalas al máximo. Pide apoyo en tus debilidades.
No valorar los halagos de nuestro trabajo.Con humildad agradécelos, siempre nos vienen bien palabras cálidas.
Sentir que mentimos a los demás sobre nuestras capacidades.Observa cuáles son tus capacidades y si hay alguna que puedes fortalecer. Haz un listado de ellas.
ProcrastinarEstá muy bien, pero ponle límite. Utiliza técnicas de gestión del tiempo.
AutosabotajeCoge el listado de tus fortalezas y ubica cuáles de ellas deben charlar con el Villano.
Cuadro de provecho al síntoma

Si bien te ofrezco estas herramientas, también debo recomendarte asistir a terapia. Así puedes llegar a muchas más conclusiones y hacer el proceso más efectivo.

Recuerda que desde ahora, tomarás cartas en el asunto: Observarás cuándo te afecta y de qué manera. A partir de ahí, sacaras el lado positivo de esa conducta/pensamiento. Busca el otro lado de la moneda.

Re-conoce tus capacidades.