La primera vez que escuché el término “asumir riesgos calculados”, me costó comprenderlo. Porque cuando escuchaba la palabra “riesgos”, enseguida se me prendían las alarmas y había que estar alerta para huir, quedarme quieta o lanzarme, así sin más.

A veces creemos que quien emprende es como si se lanzara a una piscina sin agua y la va llenando en el aire.  Pero, aunque muchos lo hemos hecho, también muchos hemos terminado magullados y hemos aprendido.

Y claramente ese ha sido uno de mis mayores errores en otros intentos de emprendimiento que he realizado y han fracasado. Pasé por los dos extremos: de ser demasiado optimista a ser demasiado fatalista. Hasta que comprendí que la clave es encontrar el equilibrio, siendo más objetiva.

Pero antes de entrar en detalles quiero darte la siguiente reflexión: los riesgos calculados se considera una competencia emprendedora (enfocada más en negocios, proyectos, etc.). Pero sabemos que emprender es dar el inicio a algo que normalmente requiere de gran esfuerzo y dificultad. Lo que quiere decir, es que en nuestra vida se nos presenta diversos emprendimientos con muchos riesgos (porque el emprendimiento y el riesgo suelen ir de la mano) como por ejemplo emigrar, iniciar una relación, una carrera, una familia, un trabajo, un deporte extremo o incluso el inicio de las vacaciones. Así que, aunque no nos demos cuenta, ya hemos emprendido con riesgos.

Por eso, hoy te voy a dar 3 acciones que puedes utilizar para asumir riesgos de forma calculada:

  • Búsqueda de información:

Esta es la primera acción que debes hacer. Dicen que la información es poder. Esto te va a despejar de muchas dudas y te va a ayudar a moldear tu proyecto y a saber dónde está ubicado. Algunas de las maneras de obtener información, es escuchando objetivamente las opiniones de otros, haciendo muestras de mercados, conociendo la demanda y oferta del sector en tu país e incluso conocer la competencia más directa. Recuerda que mientras más informado estés, más seguro te sentirás y te permitirá tomar mejores decisiones y así aminorar riesgos.

  • Hacer seguimiento:

Una vez tomada las decisiones, es importante evaluarlas y hacer seguimiento. Ya que, como bien sabes, muchos riesgos podemos disminuirlos pero esto no quiere decir que no puedan fallar. Al hacerle seguimiento, podemos atajarlos al momento, mitigar el fallo y redirigirlos

  • Flexibilidad al cambio:

Esta es otra de las competencias emprendedoras. Es importante reconocer cuándo hemos tomado una decisión errada o cuándo el entorno nos esta llevando por otro camino. Para ello puedes guiarte de tu competencia. Aquí podemos pensar en la parte tecnológica, por ejemplo. Incluso muchas empresas se vieron en la necesidad de cambiar el rumbo al iniciar el COVID-19 para poder continuar. Si bien debes tener un plan de acción, también debes estar muy atento/a a la necesidad de cambio.

En resumen, si bien el emprendimiento sin riesgo no es posible, contamos con la opción de conocer cuáles podemos reducir y cómo hacerlo. Además ya en nuestra vida hemos emprendido en otras áreas y no es del todo ajena a nosotros. Sólo queda enfocarnos, informarnos y actuar.