¿Cuántas veces hemos oído o dicho frases como “tu puedes con todo”, “la felicidad es una opción, elígela” u otra frase que consideramos motivadoras?

Como de costumbre, hoy vengo a desvelarte un gran mito a través de una diferencia. Ningún exceso es sano. Ni siquiera el exceso de positivismo. Está muy bien que nos sintamos optimistas ante la vida….si realmente lo sentimos y no lo utilizamos como máscara.

¿Cierto o falso?

¿Cuándo el positivismo pasa a ser tóxico?

El positivismo se vuelve tóxico cuando hace una función de evitar lo que realmente sentimos. Se considera tóxico porque no sabe adaptarse al momento y no toma en cuenta todas nuestras emociones. En otras palabras, el positivismo tóxico va totalmente en contra corriente a la gestión emocional.

Cuando aprendemos a soltar y aceptar que no tenemos el control de casi nada, podemos aprender a ser optimistas. Tener la esperanza de que las cosas salgan como esperamos, en lugar de pensar que tenemos todo el poder del mundo para que las cosas salgan como queremos.

Aceptar que somos humanos puede darnos tanto alivio, que nos ayudará a ser positivos cuando sea necesario y no para ocultar nuestras emociones.

Por eso hoy te traigo 4 diferentes frases para que a partir de hoy las utilices en lugar de las tóxicas.

  1. En lugar de decir “no pienses en ello, piensa positivo”, puedes decir “describe lo que estas sintiendo, te escucho”

2. En vez de “No te preocupes, se feliz” di “te noto estresado/a, ¿Qué puedo hacer?»

3. Mejor que “El fracaso no es opción” es “El fracaso es parte del proceso al éxito”

4. Y por último, en lugar de “solo ten energía positiva”, puedes cambiarla por “estoy aquí para lo bueno y lo malo”.

Frases como estas son muy útiles para aplicarlas con amigos, familiares, conocidos, pacientes, clientes, etc. Pero también para ti misma (o).

Este positivismo tóxico que por mucho tiempo hemos creído que es la gran solución para superar los problemas, lejos de ayudarnos nos lleva a esconder y reprimir cada vez más nuestras emociones verdaderas. En otras palabras, positivismo toxico y gestión emocional son antónimos. Por eso, es mejor buscar el equilibro y aceptar las emociones, tal como vienen.