Hace unos días estaba hablando con una gran amiga, también psicóloga, y comenzamos a tocar el mito de “tener que poder con todo”. Esto es algo que lo veo mucho en las sesiones con emprendedores y en las personas en general. Alguna vez lo he pasado también, no te lo voy a negar. Incluso en el emprendimiento, lo primero que te dicen es que debes hacerlo todo tú al inicio, hasta que puedas contratar o subcontratar a terceros. Pero eso no quiere decir que tengas que poder con todo.

En Auto Serendipia hay un lema, y es: que cada quien tiene un ritmo. Esto quiere decir que cada uno de nosotros tiene un tiempo, un camino y una historia. Además tienen el derecho de pedir ayuda cuando lo necesitan. En otras palabras, pueden con lo que pueden y cuando lo pueden.

Esto es algo que no sólo influye en el emprendimiento, sino en cualquier punto de nuestra vida. Una de las frases que ha salido en nuestra conversación es que los únicos que pueden con todo son los super héroes (y son ficción). Y si nos ponemos a analizar, muchas veces hasta ellos piden ayuda.

Hay dos puntos que son la base de todo esto que te hablo, que seguramente están presentes en ti, pero muy escondidos a la vez: y son la búsqueda de la perfección y del control. Estos dos conceptos son más codiciados que cualquier actor/actriz de Hollywood y son hasta más inalcanzables que ellos, básicamente porque no existen. Si somos seres imperfectos por naturaleza, no podemos hacer todo perfecto, y si a las únicas personas que podemos gestionar somos nosotras mismas, todo lo externo es ajeno y por tanto no nos es posible controlarlo. Cuando comprendemos esos dos fantasmas que perseguimos, es mucho más fácil plantearnos objetivos y no temer en acudir a otras personas cuando lo necesitamos. Estamos más livianos y habremos soltado mucha carga para poder recibir nuevas oportunidades.

No es un pecado o una maldición no poder con todo, es totalmente natural. Y es que tenemos esa frase tan integrada, que no nos damos cuenta que es la que rige nuestros días. Por eso, hoy quiero decirte las reales consecuencias de creer poder con todo y cómo comenzar a quitarle fuerza a ese paradigma integrado que tienes desde hace mucho tiempo.

¿Qué consecuencias trae creer que siempre podemos con todo?

1. Menor autoconfianza y por consiguiente, baja autoestima: esto es resultado de la búsqueda de la perfección que te comenté mezclada con unas expectativas DEMASIADO altas que puedes soler ponerte.

2. Mayor Rigidez: «Esto sale o no sale», no podrás ser flexible a ver el punto medio de la situación. Va muy aunado al punto anterior, y mientras no rompas este patrón, será un circulo vicioso.

3. Síndrome del impostor a tope: Puede que ya hayas escuchado de qué se trata esto, pero si no te suena mucho, te dejo aquí un artículo donde te lo explico y te doy técnicas para trabajarlo.

4. Insatisfacción con tus resultados: Claramente, si mezclamos una baja autoconfianza, con mucha rigidez y la sensación de vivir mintiendo, no puede esperarse otra cosa que vivir pensando que nuestros logros no han sido tan grandes o significantes.

Como ves, nada bueno trae esta máscara de pensar que somos super héroes. Por eso vamos a ver cómo ir quitándonos esa máscara, esa capa, para permitirnos ser lo que somos, humanos:

  • Que tus objetivos estén acorde a tu tiempo, conocimientos y capacidades. Por ejemplo, seguro que eres un/a maestra/o en lo que haces, de eso no me cabe la menor duda. Sin embargo, si tienes 4 horas para dedicarle a tu proyecto y su vez tienes otras responsabilidades, con mucha humildad acéptalo, gestiona mejor tu tiempo y de ser necesario y posible delega aquello que no manejas del todo bien.
  • Pide ayuda, no te hace menos fuerte hacerlo, todo lo contrario. Siguiendo con el punto anterior, pedir ayuda cuando lo necesitas, no sólo te ayuda a gestionar el tiempo. Sino también a tener otros puntos de vista, tener otros conocimiento e incluso a crear contactos…¿y quién sabe si de ahí nace una bonita colaboración?
  • Tus logros, por muy pequeño que sean, celébralos. Esta es una de las frases más clichés que existen, yo lo sé. Pero es tan cliché, que es cierta. Si bien la perfección al 100% en todo es inalcanzable, la imperfección en todo también lo es. Así que, de tus objetivo, celebra tu tiempo invertido, tu esfuerzo, tus conocimientos aprendidos y tu valentía al pedir ayuda.

En resumen, no estás obligado/a a poder con todo, ni siquiera los super héroes son capaces. Respeta tu ritmo, se relista con tus objetivos y aprende a delegar o a pedir ayuda en otros así como a poner límites. Aceptarnos y amarnos como humanos que somos, nos permite soltar la perfección y el control para así poder tener nuevas experiencias. Esta frase que tanto hemos perseguido nos trae consecuencias negativas a nosotros y a nuestro entorno.

Así que…¡A cortar el rollo!