Quiero empezar este artículo con una buena noticia, y es que ya la perfección no está de moda. Esto se debe a que finalmente se están tomando en cuenta todos los peligros que nos trae el perfeccionismo. Y hoy quiero enfocarme en cómo nos afecta en el emprendimiento.

Poco a poco nos hemos dado cuenta que cada uno de nosotros es diferente y que tiene su propia verdad. Y eso no excluye nuestros proyectos emprendedores.

Si de algo me he podido dar cuenta en las sesiones con otras personas (y en mí misma, claro) es que todas las personas tenemos una historia única. Y aunque suene cliché, esto demuestra que ninguno tiene una vida perfecta. O a lo mejor no para todos. Y eso está bien. Te digo por qué:

El perfeccionismo es como un círculo vicioso. Creemos que cuando alcancemos los estándares que deseamos, nos sentiremos mejor. Pero cuando lo hacemos, la satisfacción resulta efímera; y al no tener la sensación deseada, nos ponemos nuevos estándares más altos todavía. Y así se repite la historia.

Lo que no nos permite darnos cuenta el perfeccionismo es que los errores son casi necesarios para crecer y aprender. Por lo que, evadir este paso, lo que hace es alejarnos de nuestros objetivos.

Si lo vemos con detenimiento, el perfeccionismo es una exigencia sociocultural que nos lo venden como el camino a la realización personal a través de una “perfección” psicológica, emocional y conductual.

Este camino, puede llegar a producir estrés, fatiga psicológica, desánimo, frustración, entre muchas otras. Por eso, si buscar la perfección fuese positivo, no tendríamos este tipo de consecuencias ¿No crees?

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Aunque suene paradójico, decirte que lo ideal es vivir sin preocupaciones y siempre motivados, es nuevamente regresar al ciclo del perfeccionismo. Porque la vida en sí, no es perfecta.

Tomando ese principio, ya puedes respirar. Por ejemplo, una de las técnicas que utilizamos en las sesiones de Auto Serendipia, es el DAFO (o FODA, en otros países). Esta técnica, por si no la conoces, se trata de ubicar las Fortalezas, Debilidades, Amenazas y Oportunidades. Lo enfocamos en la persona y en el proyecto.

Lo curioso, es que, si bien podemos trabajar con las fortalezas y debilidades; las oportunidades y amenazas son externas y se escapan de nuestras manos. Además, todo va acompañado de emociones, objetivos, experiencias y habilidades, que, como te imaginarás, es bastante difícil hacer de forma perfecta.

Por eso para evitar el perfeccionismo en el emprendimiento, lo perfecto es aceptar la imperfección en nuestro emprendimiento. ¿Cómo podemos hacerlo?

–         Saber que como seres humanos no tenemos la necesidad, ni posibilidad de alcanzarla.

–         Una vez tenido claro nuestro proyecto, marcarnos objetivos de formas SMART. Es decir, de forma Específica, Medibles, Alcanzables, Relevantes y Temporales. Hacerlos de esta forma, ayuda a que no nos pongamos metas tal alta y evita la frustración.

–         Una vez que aparezcan los errores, y después de vivir el momento amargo, pregúntate qué has aprendido de ello y cómo podemos solucionarlo.

En conclusión, Al contrario de evitar la imperfección, se trata de vivirla para crecer. Tal como dijo el actor italiano Vittorio Gassman, “nuestras imperfecciones nos ayudan a tener miedo. Tratar de resolverlas nos ayuda a tener valor”.