¿Has notado que desde el primer momento del día estamos tomando decisiones? La ropa que nos vamos a poner, qué vamos a desayunar, qué vía nos viene mejor, etc.

Tomar decisiones puede ser muy sencillo a veces, pero otras veces no tanto. por ejemplo, en el caso de nuestra reinvención o emprendimiento, pueden marcar nuestro futuro en el proyecto “arriesgándonos” al éxito o al fracaso.

Esa inseguridad hace que perdamos mucho tiempo en decidirnos, aumentando la presión, el estrés y frenando (hasta abandonando, en algunos casos) todo nuestro camino.

Y le doy hoy espacio a este tema porque lo veo mucho últimamente, tanto en quienes buscan reinventarse como quien no; y lo he compartido con otros profesionales que también lo han notado. Por eso, quisiera compartirte estos 5 pasos, que verás que son muy sencillos y que podrías dar a la hora de tomar una decisión.

Cuando somos niños, no somos conscientes de tomar o no decisiones, simplemente las hacemos, o lo intentamos. Hasta que según la evaluación del adulto responsable, de si es peligroso o no, logremos hacerla. Y así vamos evolucionando, entre lo bueno y lo malo.

Eso esta genial, porque de lo contrario no tendríamos esa precaución que, en parte, es lo que nos tiene vivos. El tema es cuando esa toma de decisión nos genera incomodidad, inseguridad, presión, problemas de sueño, etc. ¿Qué hacer en esos momentos?

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  1. Tomamos una decisión para llegar a un objetivo, por eso detallar lo más posible la situación o el objetivo al que queremos puede darnos una mirada más clara de las diferentes opciones que tenemos para alcanzarlo.
  2. Bien sea un tema personal, organizacional o de tu emprendimiento, toma en cuenta que una mirada externa y objetiva siempre te va a aportar mucho más que sólo la tuya, porque se nos dificulta ver soluciones cuando estamos dentro de la responsabilidad.
  3. Analiza la situación. De cada una de estas opciones que has logrado ver, deberás hacer un listado de los pros y contras de cada una de ellas. Dedícale un tiempo determinado para no estancarte en este paso. Si una vez terminado, no tienes claro cuál es la mejor vía, elige las 3 mejores y estúdialas más a fondo aún.
  4. Ya es hora de seleccionar la mejor alternativa y llevarla a la acción contando con los beneficios que nos traerá y con los posibles riesgos que ya hemos observado y disminuido en el proceso.
  5. Por último, y casi el paso más importante, será necesario valorar el éxito o el fallo de la decisión elegida para poder rectificarlos lo antes posible. Todo eso nos permite ajustar las futuras decisiones. 

Finalmente, lo importante es dar el primer paso y no vivir la parálisis por análisis. Dar un pequeño paso muchas veces es como la bola de nieve que cada vez más nos lleva a seguir investigando y para avanzar a la meta final. Recuerda que exteriorizar nuestras preocupaciones nos facilita ver todo de manera más objetiva.