Desde muy pequeños nos hacen creer que podemos controlar todo, hasta nuestras emociones. De hecho, la generación de hoy en día ya aprenden a controlar un dispositivo electrónico con pocos años.

Si te cuento un secreto, el control es una fantasía; realmente no existe. No podemos controlar a las personas, nuestros trabajos, ni nuestras emociones. Es una fachada o un muro que nos hemos formado para sentirnos tranquilos porque “tenemos todo bajo control”.

La necesidad de control no es más que la manifestación de nuestra inseguridad. Generándonos estrés, frustraciones y ansiedad dificultando las relaciones sociales y obviamente nuestra autoestima.

Si, es cierto que en nuestros emprendimientos tenemos que tomar en cuenta muchos factores: tenemos que definir el producto/servicio, conocer el nicho, si hay demanda, saber quién es nuestro público, la inversión en tiempo y dinero….y muchos factores más. Todo esto se hace para hacernos un camino teniendo los riesgos calculados. Sin embargo, esto no quiere decir que pueda salirnos mal. El emprendedor tiene muy claro que el camino es muy difuso y puede cambiar en algún momento por él/ella, la sociedad, una pandemia, situaciones inesperadas, etc.

Two hands hold volcanic sand. Sand beach in hands top view photo.

Soltar es una de las cosas más difíciles, porque, aunque nos pese mucho eso que sostenemos, es algo conocido y nos aterra el vacío. Nuestra mente se encarga de que no nos demos cuenta de todo esto, claro.

Puedo hablarte incluso de mi experiencia. Cuando emigré, me di cuenta que no podía controlar nada. Podía adaptarme, gestionar mi tiempo y mis emociones, si te das cuenta, todo dependía de mí. Soltar la cultura, mi idioma y conductas (que no quiere decir olvidar). Hoy, cuando noto que estoy cargando algo de forma innecesaria sin darme cuenta, comienzo a aceptar, confiar y soltar; porque me pesa la fantasía de control.

Cerrar la mano soltando arena Foto gratis

Por eso hoy quiero dejarte muy claro la diferencia entre estos dos términos (controlar y gestionar), porque los vemos como si fuesen sinónimos, pero son todo lo contrario, y te digo por qué: El control, es tensión. Fijate en las emociones que nos produce: estrés, frustración, ansiedad… (eso sin hablar de las somatizaciones que tenemos). En cambio, gestionar es fluidez. No tienes que agarrar nada con fuerza, más bien muchas veces debes dejar pasar.

Cuando me explicaron esto, mi percepción cambió por completo. Comprendí que mi función como persona no se trata de retener ni cambiar nada ni nadie, sino que tenía que comenzar a aceptar mi propia realidad.

Si quieres conocer más sobre aprender a soltar, te invito a leer el capítulo que dedico a este tema en mi libro Autoconocimiento Millennial.

Y ahora quiero preguntarte, ¿Tu, qué controlas realmente?