Desde hace mucho tiempo asociamos la vulnerabilidad emocional con la debilidad y el éxito como su antónimo; es decir que quien es vulnerable es débil y por tanto no puede ser exitoso/a. Y es algo que debemos comprender realmente lo que es, para poder asimilarlo mejor y tratarla como algo natural…y hasta positivo (no, no me he terminado de enloquecer. Sigue leyendo).

Es tan “mala fama” la que ha tenido el termino “vulnerable” que nuestros mecanismos de defensa han entendido que nos deben “proteger” de él. ¿Pero realmente es tan malo este concepto o lo son las consecuencias que nos ha traído esta perspectiva?

Hoy vivimos en un mundo donde le damos una alta importancia a las apariencias, al éxito o a la perfección. En pocas palabras, sólo a lo positivo en nuestra vida y tapamos o maquillamos nuestras sombras, errores o dolencias. Con el tiempo genera una gran carga perjudicial (e innecesaria) en nuestra vida. Es lo que suele generar la comparación con los demás, la frustración y muchas cosas más. Es como cargar un lastre, y ocultarlo para que nadie lo vea. Y claro, el camino del emprendimiento, se nos hace más cuesta arriba.

Hoy los psicólogos, otros profesionales del bienestar e incluso los mismos grandes del marketing defendemos el hecho de permitirnos mostrar nuestros errores, nuestras debilidades, aceptar cuando tenemos miedo, ira o desconocimiento en algún área. Cuando somos transparentes (que es la perspectiva que te invito a tener a partir de hoy) generamos una cantidad de beneficios a nivel personal y social, vamos a conocerlos:

  • Te sientes más seguro/a: Si, aunque suene contradictorio, mostrarnos vulnerables nos hace sentir mayor seguridad. Porque mostramos lo que tenemos, no tenemos necesidad de esconder ni controlar las emociones.
  • Te ves igual que los demás: Comprendes que no eres mejor, ni peor que nadie. Todos nos sentimos vulnerables en muchos momentos de nuestra vida, y es totalmente normal.
  • Eres más empático/a: Cuando aceptamos las emociones que nos surgen, somos capaces de comprender la de los demás.
  • Eres más honesto/a contigo: Cuando evitamos mostrarnos, no lo hacemos sólo con los otros; también con nosotros mismos. Esa es la parte más complicada, serlo con nosotros. Pero también la más beneficiosa.
  • Dejas de autoengañarte: Como consecuencia del punto anterior, ya eres capaz de aceptar tus fortalezas y debilidades.
  • Mejoras tu autoestima: Y como resultado total, de todas las anteriores, tu autoestima es sana. Te aprecias, te respetas y eres capaz de poner límites cuando sientes que algo te perjudica.

Lo más difícil de ser un líder es mostrar vulnerabilidad. Cuando el líder demuestra vulnerabilidad y sensibilidad y une a las personas, el equipo gana«.

Howard Schultz (CEO de Starbucks).

Hemos notado que mientras la vulnerabilidad está asociada con la valentía, la cobardía disfrazada de perfección está asociada con debilidad.

¿Entonces, Diani, quiere decir esto que tengo que contarle todas mis penas, mis dolencias y mis males a todo el mundo? Claro que no, no se trata de eso.

Se trata de encontrar el equilibrio, mostrarnos seguros cuando hacemos valer nuestras fortalezas y disfrutar de ello, y de admitir cuando no estamos de acuerdo con algo, o no lo dominamos o nos da vergüenza o miedo hacerlo. Es básicamente ser coherentes con nosotros mismos. Cuando lo hacemos soltamos la necesidad de control, gestionamos nuestras emociones y transmitimos transparencia.

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En resumen, la vulnerabilidad nos muestra dos caminos: evitar mostrarla mientras crece con el tiempo, o admitirla y aún así seguir adelante. ¿Cuál crees que te permitirá crecer?