Quiero empezar este artículo desvelando desde ya uno de los más grandes mitos de la productividad que ha existido en toda la historia: el éxito laboral (o cualquiera) no está necesariamente vinculado con horarios, lugares, ni fórmulas mágicas.

¿Cómo te has quedado?

Cuando comprendí esto, personalmente me generó mucho alivio porque entendí que para lograr mis objetivos puedo utilizar mis propios recursos y no la fórmula de otras personas referentes de éxito. Y que la real clave es la disciplina. 

De hecho, seguir este tipo de ritmos con los que no nos identificamos, puede perjudicar exactamente nuestra productividad. Así que des-aprende a ser esa persona “productiva” para que puedas desarrollar nuevos hábitos con resultados diferentes, claro.

Es cierto que con la tecnología se ha acelerado el ritmo de trabajo porque ayuda a optimizar muchas cosas, sobre todo en lo que al tiempo se refiere. Sin embargo, la productividad en cada uno de nosotros fluye cuando sabemos marcar nuestro propio ritmo para gestionar la carga laboral. Y para des-aprender, primero debemos saber qué es lo que ya no debemos seguir haciendo, así que atento a las creencias más seguidas de la productividad para que inicies tu cambio.

Mitos de la productividad laboral

“Me gusta trabajar bajo presión”

Aunque a algunas personas se les facilita o realmente lo disfrutan, no necesariamente es útil para todo el mundo. Además, esta frase es uno de los clichés en una entrevista de trabajo al preguntar por habilidades porque se piensa que es clave para la productividad, cuando no es así, ni tampoco es una competencia que todas las empresas necesitan.

Madrugar lo más que se pueda para ser más productivo/a.

“El que madruga…” pasa el día con sueño, escuché una vez. Hay personas que les gusta hacer ejercicio temprano y así tienen su rutina, su horario… y es fabuloso. Pero hay otras, que tienen otro ritmo de vida y otras responsabilidades que les permite iniciar su día a otra hora y ser igual de productivas.

¿Cómo es posible que quien se levanta después del que madruga pueda ser igual o mejor de productivo/a?

Muy simple, porque no se trata de horarios, sino de organización, disciplina y autoconocimiento. Las 24 horas las tenemos todos a nuestra disposición. El cómo distribuirlas es decisión de cada uno de nosotros según nuestros objetivos, responsabilidades e intereses.

Ser multitask para ser más productivo/a.

¿Hacer muchas cosas a la vez realmente genera más productividad? 

Lo que parece una habilidad, puede terminar siendo el camino directo al burnout. Por muy multitask que seamos, no es posible estar en todo al mismo tiempo y salir librado del agobio. Además, más allá de las consecuencias psicológicas, al estar “atento” a muchas cosas a la vez, es más probable cometer más errores, y eso resta productividad. 

Y, aunque no soy fan del perfeccionismo, si considero que se debe hacer un trabajo con buenos resultados y utilizar todos los recursos para que esto sea posible, tanto técnicos como humanos. Eso es productividad.

Organizar tareas por orden de la más fácil a la más difícil.

“Si juzgas a un pez por su habilidad para trepar árboles, pensará toda la vida que es un inútil”, decía Albert Einstein. Lo que puede resultar más sencillo para ti, a lo mejor para mi no lo sea tanto. Así que muy posiblemente quiera salir de eso cuanto antes, cuando sienta que esté más fresca en la jornada de la mañana y deje lo que me es más fácil para después. Además, más allá de valorar el grado de dificultad para organizarse, también hay que tomar en cuenta el nivel de urgencia que tiene ese proyecto, tarea o acción. Así que tampoco es una herramienta del todo útil para ser proactivos.  

Hacer pausas, nos nos hace productivos.

La mente saturada bloquea la creatividad, eso hace el trabajo tedioso, aburrido, estresante, nos bloquea, etc. Por eso, hace pequeñas pausas de 5-10 minutos cada 2 horas aproximadamente, permite a nuestro cerebro cambiar el chip y le ayuda a desconectar esos minutos.

Y si te bloqueas con alguna tarea, lo mejor es hacer esta pausa y hacer uso de la fase de “incubación” del proceso creativo. Donde al hacer esta pausa, que no tenga nada que ver con esa actividad, permite descansar a tu consciente mientras tu subconsciente busca la solución. Entonces, en definitiva esos minutos te hacen más productivo/a.

A partir de hoy tienes la opción de hacer nuevos cambios, saber qué quieres alcanzar y saber qué necesitas para ello. Así podrás aprovechar y administrar muy bien  tu tiempo, tu espacio, identificar tus recursos  y tu energía, la receta perfecta para la productividad.