Hay preguntas en las entrevistas de trabajo que nos da la sensación que encierran una intencionalidad oculta o añadida por parte del entrevistador más allá de lo que nos está preguntando, mejor conocida como “preguntas trampa”.

En realidad el fin de las preguntas que se hacen en una entrevista laboral es evaluar, con nuestras respuestas, si somos personas coherentes, sensatas o alineadas con el propósito de la empresa.

La intención de estas no es perjudicar al candidato, sino encontrar al candidato ideal para el objetivo que tienen. 

Por eso es importante quitarnos el concepto “trampa” porque hace que prendamos la alerta y que aparezca el miedo que bloquee mostrar lo que realmente somos y lo que podemos aportar. 

La mejor opción es informarnos acerca de la empresa (su función, objetivo, valores, misión y visión) y mantenernos abiertos a las preguntas, aplicar la escucha activa. Y saber que también tenemos el deber y el derecho de hacer preguntas a la empresa.

4 preguntas que son consideradas como “trampa” en una entrevista laboral y el objetivo de cada una de ellas.

“¿Qué conoces de la empresa?”

En este caso, lo que el entrevistador/a quiere saber es tu nivel de iniciativa y curiosidad. Pero sobre todo si eres una persona alineada con su identidad y valores. Por eso, para saber dónde vas a estar parado/a (o sentado/a), antes de la entrevista, entra en la web y empápate para poder hacerte una idea general de lo qué se dedican, cuáles son sus áreas de negocio, así como sus valores más característicos, como te lo dije anteriormente.

“¿Por qué quieres trabajar aquí?”

Con esta pregunta, busca evaluar el compromiso que estás dispuesto/a a tenerle a la empresa, si. Pero más allá de eso lo que podrías aportar a la misma. En este caso, es importante demostrar entusiasmo ante la oportunidad que se presenta, a la vez de dejar claro que tu perfil puede ayudarla a cumplir su objetivo. Dicho de otra manera, que quieres trabajar en esa empresa porque el proyecto te gusta, pero también porque tú tienes mucho que aportar para que salga adelante.

“¿Cuáles son tus puntos fuertes y puntos de mejora?”

Esta es tu oportunidad para darte a conocer. En el caso de los puntos fuertes, tus competencias, podrás explicar cuáles con las que cuentas y por qué eres el candidato/a ideal para el puesto. Es importante que cada  competencia la acompañes con ejemplos reales de tu trayectoria profesional. No dudes en ser honesto/a, equilibrado/a y, sobre todo, identificar puntos fuertes que podrían encajar bien en el puesto al que estás optando. Con esto quiero decir, que te enfoques en las competencias con las que te identifiques que sean necesarias en la vacante. No sirve cualquiera.

En el caso de los puntos de mejora, el entrevistador en lugar de querer centrarte en tus “fallos”, quiere conocer tu capacidad para convertirlos en fortalezas o cómo lo gestionas. Identifica debilidades que no interfieran demasiado en el desempeño de tu puesto. 

¿Cuánto quieres ganar?

Esta pregunta se suele hacer para saber si la empresa cuenta con el presupuesto que tu pides. Porque de no ser así, no es conveniente ni para ti, ni para ellos. Así que, no temas en decir el presupuesto que necesitas. Es muy recomendable para ello que conozcas lo que se ofrece en tu sector. Podrás guiarte en tu salario anterior y en lugar de hablar de un monto en concreto, hables de una banda salarial (por ejemplo entre 25K-30k anuales)

Con estas preguntas podrás asistir a una entrevista de trabajo con mayor preparación y no «a ciegas» o con miedos e inseguridades. Eso te ayudará a evitar la improvisación. Obviamente, según el puesto de trabajo al que estés postulando, habrá que focalizar  cada respuesta a cada una de las preguntas. Si quieres evitar improvisaciones y conocer más de las preguntas trampas, hablemos