Las verdades hay que decirlas, y hoy te quiero decir una gran verdad. Bueno, más bien es una confesión. Hasta hace algunos años, mi cabeza sólo producía ideas. Era impresionante: a lo mejor en la mañana me despertaba con una idea, la seguía, en el camino se me ocurría otra, la averiguaba más a fondo y eso me llevaba a otra…y así podía estar gran parte de mi tiempo libre, intentando centrarme en alguna.

Me generaba muy buena sensación ser creadora de ideas, pero al final terminaba frustrada y exhausta porque no cerraba ninguna…y ya eso no era divertido.

Hoy, algunas de las personas que buscan mis asesorías, vienen con un perfil parecido: Quieren emprender en algo, pero no logran hacerlo por no terminar de crear; porque sienten que esta nueva idea que ha surgido es mejor. Y posiblemente tengan razón, pero debemos hacernos cargo de ella, estudiar si realmente es valida y si hay que pulirla un poco más, se hace sin cambiar mucho el rumbo.

Dime, ¿Te has sentido identificada o identificado con esto?

Ser creativo es muy bueno y necesario para quien quiere emprender, pero esa creatividad descarrilada, donde es la creatividad la que tiene el control no nos lleva a nada bueno.

Por eso quiero nombrarte algunos de los resultados la creativad no canalizada y compartir contigo el proceso de creatividad ideal para canalizar las ideas realmente válidas, ese que me ayudó a mí a hacerlo ¿Comenzamos?

Las consecuencias del exceso de creatividad pueden ser:

Falta de concentración, estrés, agotamiento, autosabotaje y el famoso “parálisis por análisis”. Como verás este puede ser un buen cóctel de improductividad y poco avance en nuestros objetivos. Es importante conocer el origen de esta creatividad no canalizada para continuar.

Vista superior concepto idea bolas de papel Foto gratis

Luego,te invito a seguir este proceso creativo de Graham Wallas para dirigir nosotros a la creatividad y transformarla en una real habilidad, no en un obstáculo.

Este proceso se divide en cuatro fases:

La primera se trata de La Preparación.

En esta fase nuestro objetivo es identificar el problema a través de la comprensión, formación, investigación y el análisis. Esto lo hacemos de forma consciente y voluntaria.

La segunda fase (y mi favorita) es La Incubación.

Aquí no es nuestro consciente el encargado de trabajar, sino nuestro subconsciente. La aplicamos cuando hacemos una pausa corta en la actividad que estamos realizando y al volver, encontramos la respuesta que buscábamos. Es decir, que Parece magia, ¿verdad? Observa a partir de hoy cuántas veces te sucede.

Ahora sí, viene la fase que mejor se nos da: La iluminación

En esta fase permitimos a la creatividad ser. Sea en grupo (o solo) siéntate con papel y lápiz, o cualquier otro canal y comienza a anotar todo lo que se te ocurra para solucionar ese problema. En otras palabras, haz un brainstorming.

La cuarta y última fase es La Verificación

Una vez que ya investigamos, dimos con la solución y el espacio a la creatividad, será tiempo de verificar esa idea para perfeccionarla y saber si realmente es útil para solucionar nuestro problema.

Hombre creativo que muestra un símbolo de bombilla en un bocadillo Foto gratis

Te recomiendo que a cada una de las etapas le dediques un tiempo específico para que puedas centrarte sólo en eso. Como ves, es bastante sencillo de aplicar y muy útil.

En resumen, este proceso de creatividad puede servirte para muchos ámbitos de tu vida. Hasta haciendo este artículo tuve que ponerlo en práctica para poder ser más productiva y dirigir mis ideas al objetivo y no perder el foco.